1.- SOBRE SU OPORTUNIDAD.
Vivimos -¿o mejor decir malvivimos?- bajo una impresionante avalancha ideológica destinada a borrar no sólo las objetivas contradicciones sociales que azotan a la humanidad, sino también a hacernos olvidar el conocimiento crítico y radical que hemos construido l@s explotad@s a lo largo de las sucesivas luchas y revoluciones mantenidas contra el capitalismo. Aunque los esfuerzos por imponer la amnesia histórica a l@s oprimid@s son permanentes a lo largo del capitalismo, sí es cierto, como demostró Lukács con su brillante crítica del irracionalismo burgués (1), que en determinados momentos esos esfuerzos cobran nuevos bríos bajo el impulso de determinados inlelectuales orgánicos de la burguesía. Pues bien, en esas circunstancias son especialmente válidos los textos teóricos que rainstauran la importancia de la historia en general y, ya en particular, la importancia de la dialéctica entre regularidad y variabilidad inherente a todo proceso social de larga duración. Este es el caso del libro de Arrighi (2).
Siendo más precisos, hay que decir que Arrighi aporta una visión teórica del capitalismo especialmente necesaria en estos años de olvido provocado de la historia. ¿A qué nos referimos? Uno de los objetivos ideológicos y propagandísticos del neoliberalismo de mediados de los ochenta del siglo XX era el de destrozar la herencia teórica revolucionaria que por sus posicionamientos críticos y desmitificadores hacia el stalinismo, podía suponer un riesgo para el capital por cuanto aparecía en esa época como el corpus teórico más sólidos y menos afectado por la degeneración stalinista. La intelectualidad burguesa quería no sólo acabar con la ya desprestigiada "doctrina marxista-leninista" fabricada por la burocracia rusa, sino sobre todo, por su peligro cierto, con las diversas corrientes teóricas no stalinistas que aparecían como las únicas capaces de responder a las preguntas sobre qué estaba pasando a finales de los ochenta. Pero, además de esta razón obvia, también debemos considerar el desconcierto propio de la intelectualidad orgánica, incapaz de racionalizar desde su idealismo reaccionario la agudización de las contradicciones de todo tipo a pesar del triunfalismo oficial del llamado "Nuevo Orden Internacional". Así se comprende que insufribles bodrios ideológicos como los de F. Fukuyama sobre el fin de la historia y los de S. Huntington sobre el choque de civilizaciones, hayan sido tan publicitados a comienzos de los noventa por la industria propagandístico-cultural burguesa, como denuncia Michael Savas (3).
Posteriormente, conforme los hechos negaban esas estupideces propagandísticas, la maquinaria intelectual dominante popularizó al máximo el concepto de goma de "globalización", hinchándolo al máximo para meter en él todas las excusas, tópicos y mentiras necesarias para justificar el endurecimiento de las agresiones del Capital al Trabajo. La palabra "globalización" se utilizó y se utiliza para cualquier cosa y también aquí el libro de Arrighi ayuda a poner las cosas en su sitio. Tampoco viene mal insistir en que mucho antes de esa moda, desde el marxismo se emplease críticamente el globalismo como denuncia de los efectos perversos del Capital. Por ejemplo, Robin Blackburn (4). Este breve recuerdo de lo que es una seña identitaria de la crítica marxista del modo de producción capitalista nos permite comprender la facilidad con la que la izquierda ha deshinchado ese globo desde una perspectiva totalizante y sin que falten las concreciones nacionales, en especial y por lo que nos interesa, la euskalduna (5). Sin que haya desaparecido o debilitado el uso de ese tópico, pensamos que no es casualidad el que ¿como sustituto? se haya ido imponiendo desde mediados de los noventa la supuesta "nueva economía" como concepto que resume una fase desconocida anteriormente.
1.1.- EL MITO DE LA NUEVA ECONOMIA:
Sin embargo, y aceptando las limitaciones de un comentario tan breve, basta con investigar superficialmente en la historia de la teoría económica para descubrir que ya en 1962 S. B. Clough defendió la existencia de una "Nueva Economía" ni más ni menos que en el período 1875-1914. Pero, al margen de la historia, la intelectualidad orgánica se entretiene divagando sobre todo lo "nuevo", mezclándolo con la globalización, diferenciándolo o incluso negándolo (6). La supuesta nueva economía sostiene que el desarrollo tecnológico y en especial el Internet, el más detallado conocimiento de las preferencias del cliente y las posibilidades abiertas por la producción flexible y la fácil financiación, todo ello del mercado global, permite y explica el intenso y extenso crecimiento económico mantenido sobre todo por EEUU en los últimos años. No es este el sitio para entrar a una crítica de la "nueva economía", basada entre otras cosas en una brutal explotación de la fuerza de trabajo social y en la dominación del Tercer Mundo para abaratar al máximo las materias primas y los recursos energéticos.
De esta forma, cuando leemos en la prensa que instituciones imperialistas tan poderosas como la OCDE y el G-7 aseguran que el capitalismo está entrando en una nueva fase expansiva de dos décadas (7), comprendemos entonces que no solamente lo hacen desde una perspectiva estrictamente economicista, sino también propagandística en su sentido más clásico. Es decir, de un lado, se nos promete de nuevo, por enésima vez, la futura llegada del definitivo y eterno "reino del dinero" y, de otro lado, se nos dice que ello confirma la muerte definitiva del socialismo y especialmente del marxismo, que ha fracasado en sus "profecías catastrofistas". En realidad, cuando la crisis azotaba duramente al capitalismo y la intelectualidad burguesa no sabía qué decir, autores marxistas advirtieron que se trataba de una crisis de onda larga y que en la década de los noventa podría iniciarse una onda larga expansiva (8). No hace falta decir que, de nuevo, el libro de Arrighi viene de perlas para criticar esa cuestión porque, como veremos, su último capítulo estudia las diversas alternativas del capitalismo cara a su futuro. En este sentido, la "nueva economía", no es sólo un intento de embellecer un futuro en sí mismo terrible para la inmensa mayoría de la humanidad, sino también un esfuerzo por mantener siquiera en el plano ideológico la superioridad del "modelo" norteamericano sobre el europeo. No hace mucho, se aseguraba en la llamada "prensa especializada" que el crecimiento económico europeo será "a la americana" (9). De este modo, se va introduciendo en la gente común y corriente la creencia de que el futuro "es norteamericano" o al menos está impuesto por "el modelo de vida yanki", aunque malvivamos en Europa.
Esta predominancia del modelo norteamericano se refuerza, además, con las versiones triunfalistas que la prensa burguesa ofrece de las excelencias de la "nueva economía" según las cuales ahora puede enriquecerse súbitamente cualquiera independientemente de sus condiciones sociales, de su situación y origen clasista, de género y etno-nacional, etc, con tal de que arriesgue en el juego bursátil. Maxime Durand ha criticado así esta propaganda: "Tal es el milagro de la bolsa, que multiplica los pantes de una manera fascinante. Pero ¿se puede uno enriquecer verdaderamente mientras duerme? Para los marxistas armados de la teoría del valor, la explicación es bastante sencilla: no puede tratarse más que de una transferencia, de una retención que realizan las rentas financieras sobre la riqueza producida. En el fondo, es porque los salarios están bloqueados (y que la inversión productiva no aumenta a medio plazo) que una parte de valor añadido puede ser captada por los jugadores en la bolsa hábiles: el dinero que les cae del cielo no es sino salario no pagado. La ideología particular del nuevo capitalismo toma entonces la forma de una amplia empresa de autopersuasión, que intenta convencer de la capacidad del capital (o de internet) de hacer dinero al margen de cualquier proceso de explotación. Es lo que se llama el fetichismo. Individualmente, un gran número de capitalistas de los más conscientes pueden explicar que esta tendencia no puede continuar, que no comprenden ya nada de lo que ocurre con el mercado, etc., pero la máquina está lanzada y no dispone de freno" (10).
1.2.- UN TEXTO OPORTUNO:
Por tanto, el libro de Arrighi aparece a escena en un momento crítico de la lucha entre el pensamiento emancipador y el aparato intelectual del poder, lanzado éste último a buscar señuelos e imágenes ilusorias que oculten la amarga realidad. Por poner un ejemplo, cuando sabemos por un estudio oficial del Eustat, es decir, con las limitaciones, trampas y vacíos que reducen y simplifican "oficialmente" la gravedad real del problema, que el 16,2% de las familias de las CAV padecen una situación económica objetiva mala y que el 28,3% padece una situación económica subjetiva mala y, por no extendernos, cuando sabemos por estudios rigurosos de Justo de la Cueva y Nekane Jurado (11), que son las mujeres, las personas mayores y los jóvenes los más afectados, en este contexto de empobrecimiento y precarización, la propaganda de las excelencias de la "nueva economía" y de la promesa de un próximo crecimiento económico sostenido durante nada menos que veinte años adormece y paraliza a las clases trabajadoras. Sin embargo, saber que el capitalismo no es como nos dicen que es, sino una cosa sanguinaria y terrible que reitera durante quinientos años sus contradicciones y características esenciales, saberlo así es decisivo para luchar contra la injusticia.
Profundizando en esta cuestión, el libro de Arrighi nos sirve para preguntarnos sobre las condiciones futuras en las que l@s vasc@s deberemos afrontar la construcción de una sociedad independiente y socialista. Es decir, ¿en qué contexto de larga duración? ¿En el de una crisis sin alternativa de recuperación del capitalismo europeo, relegado a tercer lugar en la jerarquía interimperialista tras el poder de EEUU y Japón-Asia, o tras el poder de Japón-Asia y EEUU? ¿O en el de un capitalismo acogotado por tremendas convulsiones y crisis? Es decir, este libro de Arrighi, como el reciente de J. L. Gombeaud y M. Décaillot (12), el de Eric Hobsbaw (13), o el algo más "viejo" de I. Wallerstein (14), así como otros que sería largo citar, nos plantean, como mínimo, tres interrogantes decisivas: ¿estamos ante una reactualización del debate histórico sobre el "derrumbe" del capitalismo, pero con matices muy precisos con respecto a otros debates anteriores? ¿Qué importancia práctica tiene para Euskal Herria este debate? Y, ¿cómo se materializa concretamente esa importancia en estos tiempos que corren?
(1) Georg Lukács. "El asalto a la razón". Instrumentos 8, Edic.. Grijalbo 1975, especialmente el capítulo VII, págs 538-618, en el que critica el darwinismo social, el racismo y el fascismo, por, entre otras cosas, su obsesión en anular la historia.
(2) Giovanni Arrighi: "El largo siglo XX". Akal Ediciones, Madrid 1999.
(3) Michael Savas: "Globalización y Socialismo". Revista "En Defensa del Marxismo", n° 18, Octubre 1997. Buenos Aires, Argentina.
(4) Robin Blackburn: "La economía capitalista se desarrolla sobre una base global; así, sólo con el capitalismo se originó una economía mundial; además, mediatiza la producción y las relaciones de intercambio de un modo altamente abstracto. La ley del valor, el mercado, la tasa de ganancia y todos los mecanismos económicos operan de un modo opaco y misterioso. Se pone en contacto a vastas poblaciones, pero sólo a través de mecanismos complejos e indirectos. La característica fundamental de las relaciones económicas existentes está parcialmente encubierta por una ideología que insiste en unas pocas y simples relaciones directas: entre el trabajador y el amo, entre el comprador y el vendedor, entre un grupo de obreros y otro que compite con él, etc. Pero, en cada caso, la verdad acerca de tales relaciones tan sólo puede ser desenmascarada aludiendo al contexto económico global". En "La teoría marxista de la revolución proletaria". Ediciones Rojas, n° 47, Barcelona, enero de 1978, pág 18.
(5) Antxon Mendizabal: "La globalización. Perspectiva desde Euskal Herria". Hiru Argitaletxea. Hondarribia 1998. James Petras: "Informe y escritos" Hiru Argitaletxea. Hondarribia 1999. Nekane Jurado: "Globalización económica y Euskal Herria". Herria Eginez n°76, Donostia, febrero 2000. Págs 29-34.
(6) Shepard B. Clough: "La evolución económica de la civilización occidental". Ediciones Omega, Barcelona 1970, especialmente capt° XVII págs 404-436. Joaquín Estefanía: "La nueva economía. La Globalización". Temas de Debate. Madrid 1996. John Browning et alii: "Claves de la nueva economía". APD. 2000; Bernard Wysocki: "Dos economías en pugna dentro de EEUU", en "Cinco Días" del 11-I-2000 y, por no extendernos, Joaquim Muns: "¿Existe una nueva economía?" Diario La Vanguardia. 6-III-2000.
(7) Para el informe de la OCDE, véase a Joaquin Estefanía: "La economía mundial crecerá hasta el 2020", en El País del 2-I-2000, y para el informe del G-7, véase El País del 23-I-2000.
(8) Samir Amin: "La crisis mundial de los 80". En "Monthly Review", nº 1, Editorial Revolución, Madrid, mayo-1983, págs: 35-48.Ernest Mandel: "Teoría marxista de las crisis económicas". Revista "Inprecor"nº 42, Madrid, marzo-abril 1985. Págs 4-9.
(9) Ignacio Cembrero: "Europa crecerá "a la americana". La OCDE cree que la expansión de EEUU se traslada a parte del Viejo Continente". El País. 5-III-2000.
(10) Maxime Durand: "Tras el minicrack de la Bolsa", en Rouge del 3V-2000, publicado por "Rebelión. Noticias" del 5-V-2000.
(11) Gara-Ekonomia, 2000 otsaila, 22 asteartea; Justo de la Cueva Alonso: "Comunismo o Caos: La depauperación absoluta de la juventud vasca". Basque Red Net. Txabi Etxebarrieta Taldea, marzo de 1998, y Nekane Jurado: "Diagnóstico socioeconómico de la desigualdad social. Bases para una alternativa". En "Soberanía económica y política: el caso vasco". AA.VV. Ipes, n°26. Bilbo, diciembre-1999.
(12) Jean-Louis Gombeaud y Maurice Décaillot: "El Regreso de la Gran Depresión" El Viejo Topo, 2000.
(13) Eric Hobsbawm: "Entrevista sobre el siglo XXI", Crítica, Barcelona 2000.
(14) Immanuel Wallerstein: "El futuro de la civilización capitalista", Icaria, Barcelona 1997.